- SESIONES DE COACHING
- RUPTURAS DE PAREJA
- DIFICULTADES DE CONVIVENCIA Y COMUNICACIÓN CON LA PAREJA
- PROBLEMAS DE COMUNICACIÓN Y RELACIÓN ENTRE PADRES E HIJOS ADOLESCENTES
- CONFLICTOS CON EL GRUPO FAMILIAR AMPLIO

SESIONES DE COACHING

Para vivir relaciones plenas, satisfactorias y saludables con los demás, es imprescindible estar primero bien con uno mismo. En las sesiones de Coaching desarrollarás habilidades y actitudes para superar las situaciones conflictivas y lograr los resultados que deseas.

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Superar rupturas de pareja: Tras una ruptura de pareja sobreviene un duelo que hay que afrontar. Dependiendo de la naturaleza de la ruptura será más conveniente abordarlo de una manera u otra. En las sesiones de Coaching vas a adquirir herramientas que te ayudarán a pasar esa pagina y seguir adelante con energía renovada e ilusión.

Adquirir habilidades para construir relaciones más satisfactorias:  Aprender a comunicar las emociones, escuchar y comprender, resolver sentimientos de culpa , miedo o vergüenza o terminar con patrones de pensamiento que llevan a discusiones, ira o depresiones, son algunas de las cosas que se tratan y aprenden en las sesiones de Coaching.  Estas pueden ser complementarias o no a las sesiones de mediación y, en todos los casos, ayudarán a sanar situaciones pasadas y crear relaciones personales basadas en el respeto, el cariño y la cooperación.

SESIONES DE MEDIACION

A) Rupturas de Pareja

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Ambos miembros de la pareja están de acuerdo en romper su relación pero no logran resolver sus diferencias para acordar las condiciones de su ruptura. La mediación les ayudará a construir acuerdos que regulen su separación o divorcio y a establecer un entendimiento duradero que tenga en cuenta las necesidades de todos los miembros de la familia, especialmente las de los hijos.

El proceso de mediación proporciona un espacio de confidencialidad y respeto en que las partes deciden, una a una, sobre todas las cuestiones que afectan a su separación.

  • ¿Qué tiempo vamos a compartir cada progenitor con nuestros hijos?
  • ¿Qué se hará con el domicilio familiar?
  • ¿Cómo nos organizaremos económicamente?
  • ¿Cuáles son los gastos de nuestros hijos y cómo afrontarlos en el futuro?
  • ¿Cómo repartimos los bienes y deudas comunes?
  • ¿Cómo se lo decimos a los niños?

Estas preguntas, que pueden generar mucha tensión y dudas, se irán analizando y valorando serenamente, una a una, con la ayuda del mediador.
En la organización del tiempo a compartir con los hijos se tendrán en cuenta los horarios, los tiempos disponibles, los hábitos y la necesidad de introducir cambios en esta nueva circunstancia. Todo ello para llegar a acuerdos que tengan en cuenta los intereses y necesidades de todas las partes. En relación a los temas económicos se analizarán todos los gastos que hay que asumir en esta nueva situación -dos casas- y cómo hacerles frente. También se tendrán en cuenta los ingresos o recursos reales de cada uno. Hecho tal análisis, se buscará un acuerdo económico consensuado que tenga en cuenta las necesidades de todos.

En la mediación también se reflexiona sobre la mejor manera de comunicar a los hijos que sus padres se van a separar y sobre cómo afrontar las crisis y miedos de los niños. Al responsabilizarse ambos progenitores del cumplimiento de las pautas acordadas, se favorece una separación en la que los hijos perciben un clima de respeto y seguridad.

Concluido el proceso de mediación familiar, el mediador redacta el Convenio de Mediación dónde se especifican los acuerdos alcanzados. Este documento puede ser transformado en un Convenio Regulador por un abogado y se puede presentar en el Juzgado para con ello obtener una sentencia judicial.

Modificación de Acuerdos: la Mediación Familiar también es útil en aquellos casos en los que una vez separados, los progenitores desean modificar en algún punto los acuerdos a los que llegaron en el momento de la separación.

B) Dificultades de convivencia y comunicación con la pareja

Ambos miembros de la pareja aceptan estar viviendo un conflicto o falta de entendimiento que amenaza seriamente su relación y desean resolverlo para mejorar su convivencia. La mediación familiar es muy útil para las parejas que sienten bloqueos en la comunicación y en el entendimiento mutuo. Es frecuente que ciertos acontecimientos de la vida familiar sean vividos y entendidos de modo muy diferente por cada miembro de la pareja generando distancia y resentimiento o que los roles que cada uno ha asumido en la relación estén siendo una fuente de tensión y malestar.

A través de la mediación, tendréis la oportunidad de expresar vuestras insatisfacciones y deseos en un clima de respeto y cuidado. La mediadora os ayudará a generar un nuevo entendimiento y una comprensión mutua a través de la identificación de los patrones de relación y comunicación predominantes entre vosotros. Podréis aclarar malos entendidos, resolver diferencias, comprender actitudes, cambiar roles no queridos y propiciar una serie de cambios positivos en la relación de pareja.

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C) Problemas de comunicación y relación entre padres e hijos adolescentes

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¿Qué padres con hijos adolescentes no han sentido en alguna ocasión que sus hijos se les escapan de las manos?. Los conflictos propios de la adolescencia pueden complicar mucho la vida familiar y hacer que los padres se sientan solos e impotentes a la hora de resolver estas situaciones.

La mediación familiar ofrece un espacio dónde padres e hijos pueden escucharse mutuamente y dialogar sobre los problemas de su convivencia con el objeto de lograr una mayor comprensión mutua y buscar soluciones que atiendan a todos los miembros de la familia.

La mediación proporciona un espacio de negociación dónde llegar a acuerdos en relación a cuestiones concretas sobre el reparto de tareas domésticas, gestión del tiempo de ocio, horarios de salida y llegada a casa, estudios, uso del ordenador, teléfono, internet, dinero, etc.

D) Conflictos con el grupo familiar amplio

Son muchos los conflictos que se pueden abordar en la Mediación Familiar: dificultades y desencuentros en el cuidado de personas mayores o con algún tipo de dependencia, disputas entre hermanos, problemas de convivencia entre padres e hijos ya mayores obligados a convivir juntos por falta de autonomía económica, diferencias en el reparto de bienes entre familiares, etc.

La convivencia obligada genera numerosas tensiones, desencuentros, enfrentamientos. Esto deteriora las relaciones y el ambiente familiar se hace muy difícil.

La mediación ofrece un espacio para que todos se expresen, se impliquen, resuelvan diferencias y lleguen a acuerdos.

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